Por Leonardo M. // Ritual y Propaganda
№ 25
Estimado lector,
Muchas personas en el mundo simpatizan con la idea de vida extraterrestre en otros planetas. Y esto incluye la convicción de que algún dÃa civilizaciones más avanzadas llegarán a la Tierra, posiblemente con soluciones a los problemas mundiales, o por el contrario como dicen los menos optimistas, una intención de invasión extraterrestre ¿Es esta cosmovisión del universo compatible con la narración bÃblica?
Lo cierto es que la idea de vida extraterrestre tiene raÃces en la evolución de Darwin. Recordemos que en la visión evolucionista, la Tierra es solo un planeta más, un lugar donde simplemente condiciones al azar permitieron que la vida evolucionara. Una mezcla aleatoria dentro de millones de galaxias dentro de millones de planetas. Por esto concluyen que serÃa ilógico que esto no ya haya pasado en otro lugar.
Pero esto es opuesto y contrario al mensaje de la Biblia. El planeta Tierra es único según las Escrituras. El Dios de la Biblia diseñó la Tierra para sostener la vida (IsaÃas 45:18). Los planetas, o “los luminares en el extendimiento de los cielos”, cumplen una función completamente distinta (Salmos 115:16). Desde las nubes de ácido sulfúrico de Venus, a los páramos congelados de Plutón, los otros planetas son interesantes de estudiar y diversos, pero no están diseñados para sostener vida.

Igualmente la idea de vida “inteligente” también conlleva varios problemas, ya que tales seres no podrÃan ser redimidos. El plan de redención mediante Jesucristo es para la raza humana, los cuales somos descendientes de Adán. Debido a que el primer hombre se rebeló contra Dios, el pecado y la muerte entraron al mundo (Romanos 5:12). Puesto que todos descendemos de Adán y Eva, hemos heredado la naturaleza de pecado. Jesucristo es la única solución a este problema genético y espiritual.
Lo cierto es que la idea de vida extraterrestre tiene raÃces en la evolución de Darwin. Recordemos que en la visión evolucionista, la Tierra es solo un planeta más, un lugar donde simplemente condiciones al azar permitieron que la vida evolucionara. Una mezcla aleatoria dentro de millones de galaxias dentro de millones de planetas. Por esto concluyen que serÃa ilógico que esto no ya haya pasado en otro lugar.
Pero esto es opuesto y contrario al mensaje de la Biblia. El planeta Tierra es único según las Escrituras. El Dios de la Biblia diseñó la Tierra para sostener la vida (IsaÃas 45:18). Los planetas, o “los luminares en el extendimiento de los cielos”, cumplen una función completamente distinta (Salmos 115:16). Desde las nubes de ácido sulfúrico de Venus, a los páramos congelados de Plutón, los otros planetas son interesantes de estudiar y diversos, pero no están diseñados para sostener vida.

Igualmente la idea de vida “inteligente” también conlleva varios problemas, ya que tales seres no podrÃan ser redimidos. El plan de redención mediante Jesucristo es para la raza humana, los cuales somos descendientes de Adán. Debido a que el primer hombre se rebeló contra Dios, el pecado y la muerte entraron al mundo (Romanos 5:12). Puesto que todos descendemos de Adán y Eva, hemos heredado la naturaleza de pecado. Jesucristo es la única solución a este problema genético y espiritual.
Si una raza inteligente fuera de este mundo existiera, ellos no estarÃan relacionados genéticamente a Jesús, por lo que no podrÃan ser salvos. Algunos podrÃa argumentar que Jesucristo también visito su mundo, vivió ahÃ, y murió respectivamente, pero eso es anti-bÃblico. Cristo murió solo una vez por todos (1 Pedro 3:18, Hebreos 9:27-28). Jesucristo es Dios y habita el tercer cielo, pero no es un "extraterrestre".
Otros podrÃan argumentar que tales razas no pecaron, pero eso también trae otros problemas teológicos. Los alienÃgenas también sufrirÃan de los efectos del pecado, asà nunca hayan pecado en la tierra. La caÃa de Adán afecto toda la creación, no solo a la raza humana (Romanos 8:20-22). La idea de una raza extraterrestre paralela a la raza humana trae graves problemas a la visión cristiana del universo.
En resumen, la idea de una raza superior fuera de este mundo, no puede sostenerse con las Escrituras, ni mucho menos con el evangelio de Cristo. Tal postulación recae en la teorÃa de la evolución de Charles Darwin, y mas bien juega un papel importante en la agenda de ángeles caÃdos vistiéndose de ángeles de luz. Es claro que muchos de los eventos proféticos incluirán la interacción de ángeles descendiendo del cielo.
El vasto universo es consistente con la enseñanza bÃblica de que la Tierra es una creación especial, con las estrellas narrando el proto-evangelio. Cuando basamos nuestra cosmovisión en lo que Dios enseña en su Palabra, encontramos que el estado actual del universo y sus planetas tiene mucho sentido.
Gracias por leer el newsletter de esta semana. No olvide compartir el material con sus familiares y cercanos.
Leonardo M.
En resumen, la idea de una raza superior fuera de este mundo, no puede sostenerse con las Escrituras, ni mucho menos con el evangelio de Cristo. Tal postulación recae en la teorÃa de la evolución de Charles Darwin, y mas bien juega un papel importante en la agenda de ángeles caÃdos vistiéndose de ángeles de luz. Es claro que muchos de los eventos proféticos incluirán la interacción de ángeles descendiendo del cielo.
El vasto universo es consistente con la enseñanza bÃblica de que la Tierra es una creación especial, con las estrellas narrando el proto-evangelio. Cuando basamos nuestra cosmovisión en lo que Dios enseña en su Palabra, encontramos que el estado actual del universo y sus planetas tiene mucho sentido.
Gracias por leer el newsletter de esta semana. No olvide compartir el material con sus familiares y cercanos.
Leonardo M.
PD: Este mensaje fue enviado vÃa email. SuscrÃbase aquÃ: