Cuando el monte de los Olivos se parta en dos

ago 1, 2022
Por Leonardo // Ritual y Propaganda
№ 31

Estimado lector,

El libro de Zacarías narra de forma impactante como Jesucristo descenderá del cielo y pondrá sus pies sobre un lugar en específico (Zacarías 14:4). Este lugar es el Monte de los Olivos, en Jerusalén. Tal elevación de 826 metros es donde Jesucristo ascendió a los cielos hace más de 2,000 años, lo que asegura que así como se fue, Él volverá (Hechos 1:6-12). Pero el escenario profético continua.
"Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur."
—Zacarías 14:4
La profecía describe que cuando Jesucristo ponga sus pies sobre el Monte de los Olivos, este se partirá en dos. Podemos entender que en ese día ocurrirá un gran terremoto en Jerusalén, uno tan fuerte que la elevación natural se dividirá como nunca antes. Pero este será solo el inicio de grandes cambios en la topografía de Palestina (Zacarías 14:8). Aquí podemos ver el monte en la actualidad.



En este lugar se encuentra en el Huerto de Getsemaní donde Jesús oró (Mateo 26:36). En el Monte de los Olivos, Cristo enseñó a sus discípulos y como se mencionó al principio, sus pies dejaron la tierra para ascender al cielo (Lucas 24: 50-52). En aquel monte también descansa la tumba del profeta Zacarías, concretamente en un antiguo cementerio judío.

Se tienen dos posibilidades respecto a los detalles de la profecía, Cristo podría marcar una gran línea que corte el monte y se extienda hasta Azal (lugar no muy claro en la actualidad). También se podría tomar en cuenta la mención de "y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur", lo que indicaría otra separación al monte ya dividido. Si esto es así, Jesucristo habría formado una cruz gigante en el lugar de su llegada. Sea que solo parta el sitio histórico en dos partes o dibuje la señal de su sacrificio, el evento será de proporciones asombrosas.



El contexto que da Zacarías 14 y otros profetas es que el valle resultante de tal cataclismo, abrirá paso al remanente judío que en ese momento estará siendo perseguido por el Anticristo y sus ejércitos (Federación europea de diez naciones). Ellos tendrán que huir de Jerusalén. Estamos hablando del final de la Tribulación, y podemos decir que Jesucristo descenderá para combatir contra las naciones y su armamento de fuego.

El evento también nos recuerda la rebelión de Coré y sus compañeros en contra de Moisés, quienes terminaron siendo tragados por la Tierra en una apertura gigante que mando Dios, producto de un terremoto (Números 16:23-34). Solo que esta vez el resultado será un valle creado a forma de escape, más como la apertura del Mar Rojo en el libro del Éxodo. Este tipo de señales eran comunes en el Antiguo Testamento y volverán a serlo en el tiempo de la Tribulación.

Debemos entender también que cuando Zacarías menciona, "pondrá sus pies en el monte de los Olivos", él se refiere al mismo Yahvé o YHWH (Zacarías 14:3). Los profetas del Antiguo Testamento tenían poca comprensión de cómo el Cristo sería también Dios. Zacarías vivió 500 años antes de Jesucristo, por lo que tal idea de sus pies sobre el monte, no alcanza su entendimiento pleno hasta después del nacimiento del Mesías.



Aquel día, que es descrito en la Biblia como el Día del Señor, estará marcado por otro evento sobrenatural, el capítulo continúa explicando que el cielo en ese día mostrará un tipo de crepúsculo, que se mantendrá incluso de noche. Por lo que podemos concluir que su regreso y la batalla del Armagedón se darán bajo la luz de un amanecer perpetuo. Un cielo naranja-rojizo. Será un fenómeno astronómico muy interesante, que quizá involucre una alteración en el eje de la Tierra.
"Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz."
—Zacarías 14:6-7
El regreso del Señor a la Tierra será algo que nuestros ojos nunca vieron, ni nuestros oídos jamás oyeron (1 Corintios 2:9). Cristo aparecerá desde las nubes del cielo con sus santos, ante la vista atónita del mundo entero, y mucho de lo que aún no entendemos sobre el Día del Señor se aclarará en ese día. Ya no vendrá como cordero a morir, sino como guerrero, sobre un caballo blanco y empuñando una espada para traer la justicia y el dominio eterno.

Saludos y Bendiciones.

LM


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