Estimado lector,
Pero si tomamos la perspectiva de un verdadero creyente bĂblico, no existe una identificaciĂ³n como "protestantes" en el sentido popular. Muchos grupos histĂ³ricamente fieles y sujetos a la Palabra de Dios nunca formaron parte de la Iglesia CatĂ³lica y, por lo tanto, nunca la "protestaron" ni mucho menos se separaron de ella, sino que siempre se opusieron a lo que representaba.

Muchos de estos grupos disidentes antiguos preservaron la fe verdadera mientras veĂan de lejos la corrupciĂ³n pagana de la Iglesia CatĂ³lica. Hablamos de grupos cristianos como los montanistas, donatistas, valdenses o anabaptistas. Ellos no querĂan "reformar" una iglesia que consideraban apĂ³stata, y ese es el verdadero principio de la historia de la iglesia.
Aunque quizĂ¡s no puedo compartir toda su visiĂ³n, el pastor bautista Dr. James Milton Carroll expone esta realidad en su libro "El rastro de sangre - Tras los cristianos a travĂ©s de los siglos" (1931). Una anĂ¡lisis de la historia de la iglesia y de las grandes persecuciones y martirios a manos de la iglesia catĂ³lica durante la Edad MediaPor tanto, el cristiano bĂblico actual no se limita a la divisiĂ³n catĂ³lico-protestante. Si bien la reforma produjo resultados positivos, como la recuperaciĂ³n de la Biblia en la lengua vernĂ¡cula, muchos de sus grupos originales retrocedieron hacia prĂ¡cticas y doctrinas que aĂºn mantenĂan lazos con el catolicismo, como es el bautismo de bebĂ©s y la uniĂ³n entre iglesia-estado.
Por ejemplo, hoy es difĂcil diferenciar entre un anglicano, un episcopaliano y un catĂ³lico romano, o entre un luterano y un catĂ³lico romano. Para un cristiano bĂblico que estudia la historia, es crucial entender que no somos ni seremos "protestantes" y que nuestra sucesiĂ³n se basa en la adhesiĂ³n a las enseñanzas de los 66 libros de la Biblia. Es el libro lo que determina a la iglesia.
La historia cristiana "oficial" ignora dos puntos: El primero es que Dios es el autor e iniciador de la historia. Él es el Alfa y Omega, el principio y el fin (RevelaciĂ³n 1:8). La Biblia misma es en gran parte un libro de historia, y se espera que creamos la narrativa literal sobre los orĂgenes y el fin del hombre. No existe una "historia secular" en el sentido de que Dios estĂ© ausente, solo hay hombres que escriben la historia ignorando a Dios en ella.

En segundo lugar, se tiende a ignorar que SatanĂ¡s es el autor de una "contra-historia", o el saboteador de la agenda de Dios. Desde el JardĂn del EdĂ©n, donde su primer acto fue intentar corromper a AdĂ¡n y Eva, hasta el intento de impedir el nacimiento de JesĂºs mediante la imposiciĂ³n de un censo que forzĂ³ a MarĂa a viajar embarazada, la historia humana estĂ¡ marcada por las maquinaciones de SatanĂ¡s contra el plan de Dios.
Muchos de quienes escribieron la historia "oficial" de la iglesia cristiana se adhirieron a la doctrina errĂ³nea del amilenialismo y a su falsa enseñanza de que SatanĂ¡s estĂ¡ atado y no tiene poder real en la actualidad. Esto es una mala colocaciĂ³n del tiempo profĂ©tico de RevelaciĂ³n 20:1-3.Pero es relevante saber que el cristianismo adulterado, a menudo encarnado en instituciones como la iglesia catĂ³lica, representan una contra-movida astuta del diablo. La historia de la iglesia es, en esencia, una guerra constante entre SatanĂ¡s y Dios, un conflicto que se refleja en cada Ă©poca y que solo es visible para quienes ven la historia de forma bĂblica, no acadĂ©mica.
Espero que este material haya sido de edificaciĂ³n. Saludos y buena semana.
Leonardo M.